Cómo no vamos a celebrar un día tan señalado.
Todos los participantes bajaron de las habitaciones de blanco impoluto, como manda la tradición.
Después de la ofrenda al santo en la glorieta de la entrada a la instalación, dimos el chupinazo a dos reses bravas de la ganadería Turislandia.
Los chicos demostraron su valor con unas emocionantes carreras
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Por la tarde tuvimos otra sesión de náutica y por la noche el divertido juego del cluedo, dónde tenían que adivinar quién era el asesino
